Pepe Habichuela, la marcha de un grande de la guitarra flamenca
06/08/2026
El maestro granadino deja un legado imprescindible que une tradición, innovación y tres generaciones de una de las grandes sagas del flamenco.
José Antonio Carmona Carmona, conocido universalmente como Pepe Habichuela, falleció a los 82 años. Llevaba dos veranos apartado de los escenarios por enfermedad. Con su marcha desaparece uno de los guitarristas más influyentes de las últimas décadas y una figura clave para entender la evolución del toque flamenco.
Pepe Habichuela nació en Granada en 1944, en las cuevas del Sacromonte. Creció en una familia humilde de siete hermanos y con una profunda tradición flamenca. Aquellas cuevas, cuna de la zambra, fueron su primera escuela. Allí aprendió a tocar acompañando el baile y el cante de su propia familia.
Representó la tercera generación de una histórica saga de guitarristas. Su abuelo y su padre le transmitieron el amor por la guitarra. Ese legado continuó después en su hijo José Miguel Carmona, integrante del grupo Ketama.
El apodo de Habichuela también forma parte de su historia. Su madre contaba que de niño siempre pedía habichuelas para comer. Otra versión lo relacionaba con su maestro, Juan Gandulla. Pepe siempre prefirió recordar la versión familiar.
Con apenas 12 años trabajaba en un horno de pan. Poco después su padre le compró su primera guitarra. Empezó a tocar por las calles del Sacromonte y recorrió pueblos de la sierra para ayudar a la economía familiar. A los 16 años se trasladó a Madrid junto a su hermano Juan. Aquella decisión cambió su vida.
En la capital encontró el lugar donde desarrollar un toque único. Su forma de acompañar el cante, sobria y llena de personalidad, lo convirtió en uno de los guitarristas más respetados del flamenco. Actuó en tablaos míticos como el Corral de la Morería. Allí compartió escenario con artistas como Paco de Lucía, Juanito Valderrama y Camarón de la Isla.
Su vínculo artístico más importante fue con Enrique Morente. Juntos trabajaron durante tres décadas y firmaron discos esenciales como Homenaje a Don Antonio Chacón y Despegando, ambos publicados en 1977. Los dos granadinos contribuyeron a sacar el flamenco de los tablaos y llevarlo a teatros, universidades y nuevos espacios culturales.
En los años ochenta publicó su primer disco en solitario, A Mandeli. El álbum rendía homenaje a su abuelo. Desde entonces desarrolló una carrera marcada por la fidelidad a la tradición y la búsqueda constante de nuevos sonidos.
Pepe Habichuela fue también uno de los grandes impulsores de la fusión flamenca. Su guitarra dejó huella en proyectos como Ketama, Pata Negra, Martirio o Ray Heredia. Siempre entendió que la tradición podía convivir con la innovación.
Junto a su esposa, la bailaora Amparo Bengala, cosechó grandes éxitos en Japón. También exploró el encuentro del flamenco con el jazz y la música india. Esa inquietud quedó reflejada en Yerbagüena (2001), uno de los trabajos más personales de su trayectoria.
Su aportación al arte flamenco recibió importantes reconocimientos. En 2018 fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. También recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
Entre las muchas anécdotas que dejó destaca una protagonizada junto a Rosalía. Tras escuchar Los Ángeles, le dijo: «Cantas como una vieja».
Su guitarra dejó de sonar para siempre el pasado martes, 4 de agosto. Granada, la ciudad que lo vio nacer, le rindió homenaje en el Teatro Isabel la Católica. Familiares, compañeros y aficionados lo despidieron entre aplausos, cantes y emoción.
Pepe Habichuela se marcha, pero deja una huella que seguirá viva en cada acorde.
Fuente: Agencia EFE / El País

Pepe Habichuela - foto de Paco Manzano (fuente: Deflamenco.com)